Si el cliente decide ser el publicista, el mercadólogo y el diseñador, nosotros no podemos ayudarle. Es imposible servir en un vaso que está lleno.
La puntualidad y la planeación es fundamental en este negocio. Del mismo modo que ofrecemos puntualidad en la entrega de los proyectos contratados, la solicitamos en el merecido pago por nuestro trabajo.
En tanto práctica social el Diseño siempre ha incidido en las sociedades humanas, desde sus orígenes: diseño y sociedad son términos inseparables que se determinan mutuamente en la práctica histórica. En la lucha del género humano por el creciente dominio del mundo material, impulsado por motivaciones económicas, el Diseño ha cumplido siempre un rol fundamental.
En todas las épocas, desde el Paleolítico Superior y con particular potencia desde el Neolítico, la función del Diseño ha consistido en facilitar la reproducción de la vida material de los hombres, tanto en cuanto a su hábitat, vestimenta, armas, herramientas, vehículos y utensilios como en cuanto a la producción y circulación de creencias, ya sean laicas o religiosas, así como a la instauración de modelos de conducta socialmente aceptables.
En la Modernidad tardía que habitamos, el Diseño, como práctica profesional especializada, se ha convertido en un insumo necesario para la producción capitalista, tanto de bienes materiales como simbólicos, atendiendo –principal cuando no exclusivamente– a las demandas del Mercado, –incorporando a los productos valor agregado. En ese sentido, el Diseño ha contribuido poderosamente a la cultura del consumo, condición indispensable para el funcionamiento del sistema económico vigente. El mejoramiento de la calidad de vida de las masas nunca ha sido una prioridad para el Mercado, salvo que tal mejoramiento le procure beneficios económicos o de “imagen”, puesto que su razón de ser, en tanto modo de producción, no es otra que la acumulación de capital mediante el lucro.
Es así como el Diseño gráfico va en camino de convertirse en el apéndice “visual” del Marketing y la Publicidad, de mano de la obsesión casi patológica de las empresas e instituciones por instalar –por cualquier medio– la “marca” del producto, sea este material o intangible, esto es, ideológico, “en la mente del consumidor”. Algunas prácticas “modernas” tales como el Branding, que se ha puesto de moda en algunas instituciones de enseñanza del diseño, se proponen, además, instalar la “marca” ya no en la mente –o no solamente en ella– sino también “en el corazón del consumidor”.
En términos generales, como resultado de este proceso de “aplanamiento” –para usar la muy adecuada expresión de Martin Heidegger– el Sujeto en tanto sede de la acción y de la libertad según el pensamiento liberal, ha quedado reducido a la condición de mero receptor (en el sentido literal del término) de la ideología del Mercado. Sujeto en falta, carente de ser, que sólo alcanza el espesor de la cierta existencia en tanto y en cuanto cumpla el rol de consumidor que el Mercado le asigna. Ni el Diseño gráfico ni el resto de los diseños son ajenos a este proceso global de alienación.
Gustavo Valdés de León
…En Latinoamérica el sujeto ha sido construido históricamente desde la imagen que el espejo europeo –luego norteamericano- le ha devuelto de sí, en tanto sujeto subordinado, subalterno, subsidiario y subdesarrollado. Poner en cuestión esa imagen en la que se enajena resulta indispensable para le emergencia de un sujeto con identidad propia, de un sujeto autónomo: desmontar el discurso hegemónico –negarlo, conservarlo y superarlo– en un gesto que lo emancipe de la alienación que lo asedia y haga posible la construcción –que será siempre una reconstrucción, siempre inconclusa– de su verdadera identidad.
Gustavo A. Valdés de León
Umberto Eco (Alessandria, Piamonte; 5 de enero de 1932)
Escritor y filósofo italiano, experto en semiótica.Umberto Eco se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín en 1954 con un trabajo que publicó dos años más tarde con el título de “El problema estético en Santo Tomás de Aquino” (1956). Trabajó como profesor en las universidades de Turín y Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán. Después se convirtió en profesor de Comunicación visual en Florencia en 1966.